Solo me queda recordarte en fotos,
llegar a casa e imaginarte airosa,
sentada en el sillón, tiempos remotos.
Tu mirada perdida aunque preciosa.
Corazones y sentimientos rotos,
tú al margen de todo, ya sigilosa.
Solo intentamos buscar los antídotos
y ver aquella sonrisa costosa.
Tus pasos cortos y sin seguridad,
siempre acompañados de mucho miedo.
Tus manos suaves,
temblorosas, la edad.
Solo podías agarrarme un dedo,
ya casi sin fuerza, aunque con suavidad.
Yo solo quiero tenerte, pero no puedo.
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