Lo único que amansa mi fiera,
es la voz que oí
al otro lado del jardín.
Desde el primer día en que te vi,
supe que ya estaba enamorada.
Porque el amor va como un rayo
que ni se destruye ni se para.
La piedra recubre tu corazón;
y por más que lo intento, no puedo
Y aunque pico y rompo el exterior,
no consigo llegar al fondo del corazón.
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