Un frío y soleado día de Mayo
de la extensa meseta castellana
oyendo el repicar de la campana
gentes tapadas con su sayo vemos
El que un día fue persiguiendo al rayo,
se encontraba esa fría mañana
haciendo su rutina cotidiana
mientras montaba su grácil caballo
El que un día creyó que unos molinos
de unos gigantes se trataban,
suscitando miradas de campesinos
Esa misma noche cuando acampaban
cerca de unos grandes pastos ovinos
los ojos del viejo hombre lloraban
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