Un nuevo día sobre el campo blanco,
donde el frío se adueña de el invierno,
y hoy los colores son de un sueño eterno,
donde la hora cae sobre nuestro banco.
El silencio agita en la ciudad franco,
y el ruido de las campanas, externo,
la fuerte brisa cae sobre el frío nocturno,
y envuelve la cuidad de un manto fresco.
Sentado estoy, tapado hasta los ojos,
observando la llama de la lumbre,
mientras el aire se agita a lo lejos.
Y la gran capa blanca el suelo cubre,
de nieve eterna de pesares fieros,
donde la felicidad va por libre.
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