En el oscuro cielo de tu amor,
en la oscura selva de tu belleza,
tú has juntado sodio e hidrógeno por mí
como una piedra en el riñón.
Esa oscuridad solo iluminada por un rayo
rompe lentamente mi triste corazón
hace que me convierta en una fiera
recordándome que sin ti solo me hayo.
Igual que un rayo por la banda
en la final de copa en Mestalla
como una fiera te fuiste de Marc Bartra.
Pinto te veía venir, tú le asustabas.
Por debajo de las piernas
con el hueco de una piedra
dejándolo sentado le metiste el balón
y todos los madridistas cantamos gol.
El Real ganaba, Cibeles esperaba.
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