Una tarde fría de invierno,
fuertes vientos azotan los árboles,
pequeñas fieras recorren la calle
sin destino donde ir.
Los rayos iluminan el camino,
un sendero marcado con piedras,
unas perlas puestas sin sentido
y un destino todavía sin marcar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario